El Programa de Alimentación Escolar (PAE), gestionado por el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), beneficia aproximadamente a 2.2 millones de estudiantes, ofreciendo desayuno, almuerzo y merienda como una forma de combatir la malnutrición y reducir el ausentismo y la deserción escolar. Además, representa un alivio significativo para miles de familias, ya que, en muchos casos, los alimentos que reciben en la escuela constituyen la principal y a veces la única fuente de nutrición diaria para esos estudiantes.
Sin embargo, su modelo logístico actual, basado principalmente en alimentos frescos y preparados, depende de condiciones de acceso que no siempre están garantizadas en comunidades apartadas.
En muchas escuelas rurales, una lluvia moderada basta para interrumpir el suministro. Caminos vecinales intransitables o ríos crecidos impiden que los alimentos lleguen a tiempo, dejando a los estudiantes sin alimentos.
La situación es particularmente crítica en la zona fronteriza, donde las limitaciones de acceso y servicios básicos ya representan un desafío. Allí, la interrupción frecuente del programa alimentario incide directamente en la asistencia escolar y en la permanencia de los estudiantes en las aulas.
Especialistas y actores del sistema educativo han advertido que esta realidad va más allá de un problema logístico. La falta de continuidad en la alimentación escolar empuja a las familias a abandonar las comunidades rurales en busca de mejores condiciones en las ciudades.
Frente a este panorama, surge la necesidad de modernizar el PAE implementando soluciones novedosas que permitan garantizar la alimentación en cualquier circunstancia.
Entre las alternativas figura la incorporación de alimentos liofilizados: productos deshidratados que conservan su valor nutricional, tienen larga duración y no dependen de una cadena de frío ni de transporte inmediato. Es decir, son productos a los que se les extrae el agua, lo que permite conservarlos por largo tiempo sin dañarse y que, al momento de consumirlos, pueden recuperar sus características originales al agregarles agua. En resumen, mantienen el sabor, el aroma y las características nutricionales.
