La nueva legislatura congresual, prevista para comenzar mañana 27 de febrero, encuentra a los diputados y senadores con un paquete de iniciativas pendientes y retrasadas, entre las que destacan tres reformas que han encontrado resistencia y que serán estudiadas de manera simultánea: la policial, la fusión de los ministerios de Educación y Educación Superior y la retrasada reforma laboral.
Aunque el Partido Revolucionario Moderno (PRM) domina ambas cámaras congresuales, las tres reformas enfrentan resistencias sectoriales, lo que pondrá a prueba la cohesión interna de la organización oficialista y su capacidad de negociación, factores que posteriormente derivarán en la aprobación o en la caída de las tres propuestas.
El primer reto del Congreso se inclina hacia la Cámara de Diputados, que tiene en sus manos la manoseada reforma al Código de Trabajo, una enmienda propuesta por el Poder Ejecutivo en octubre de 2024 y que, un año y medio después, no ha logrado aprobarse por desacuerdos entre empresarios, sindicalistas y los propios legisladores.
La última vez que se debatió el proyecto de reforma laboral, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, prometió que la pieza será agilizada a partir del 27 de febrero y garantizó que, si empresarios y trabajadores no se ponen de acuerdo, el Congreso usará su facultad legislativa para aprobar la propuesta sin más demoras.
En esencia, las diferencias más discutidas en el proyecto de reforma laboral giran en torno a la cesantía y a la posible eliminación de las sanciones contra los empleadores que no la paguen dentro del plazo legal establecido.






