La misiĂłn de cientĂficas españolas Hypatia II, que investiga las condiciones de la vida en Marte simulando estas condiciones en el desierto de Utah (EE. UU.), consiguieron demostrar que la sangre menstrual tiene un potencial prometedor como fertilizante para conseguir alimento de brotes verdes en el planeta Rojo.
La de Hypatia II es la primera misiĂłn cuyas astronautas han utilizado la copa menstrual en una misiĂłn simulada, una iniciativa que reivindica normalizar que las mujeres puedan ir al espacio sin perder su ciclo y que, lejos de ser una carga por generarse residuos, produzca cero residuos y pueda tener beneficios como la generaciĂłn de alimentos.
La tripulaciĂłn, que viviĂł en febrero dos semanas aislada, con restricciones de agua y alimentaciĂłn en la estaciĂłn de investigaciĂłn Mars Desert Research Station (MDRS), explicĂł los resultados de una docena de estudios cientĂficos, incluido el potencial de la sangre como fertilizante recogido en la copa menstrual.
Fertilizante natural de plantas
Entre ellas, la geĂłloga Marina MartĂnez, quien contĂł que durante la misiĂłn usaron la sangre de dos tripulantes que tuvieron la regla en ese periodo y que fue reutilizada como fertilizante natural de plantas, un proyecto con la colaboraciĂłn de investigadores del Hospital Sant Pau de Barcelona (España).
"Es surrealista pero hasta ahora no hay ningĂşn estudio cientĂfico realmente que se haya preocupado en comprobar que efectivamente la sangre de la menstruaciĂłn es un fertilizante natural efectivo", ha explicado MartĂnez.
SegĂşn los resultados preliminares de los experimentos realizados en el semillero de legumbres previamente germinadas en la estaciĂłn, una disoluciĂłn de sangre menstrual con agua mostrĂł que el semillero con recipiente de vidrio produjo mayor cantidad de raĂces y brotĂł antes que la contraparte no fertilizada.
MartĂnez ha destacado lo "preciado" que es contar con brotes verdes como alimentos en misiones donde los astronautas no tienen más que comida deshidratada.
Los efectos en el cuerpo femenino
La tambiĂ©n tripulante y divulgadora cientĂfica Jennifer GarcĂa Carrizo contĂł a EFE que la visiĂłn masculinizada de la ciencia ha conllevado histĂłricamente que a las astronautas se les suspenda artificialmente la regla con mĂ©todos hormonales para evitar residuos no reciclables de tampones o compresas.
Antes de una misiĂłn espacial de la NASA, Sally Ride fue enviada a una misiĂłn de una semana y la instituciĂłn espacial estadounidense considerĂł que debĂa enviarla con 100 tampones, un nĂşmero estratosfĂ©rico de productos que da cuenta del desconocimiento del cuerpo de la mujer incluso entre la Ă©lite de la comunidad cientĂfica.
Otro ámbito de investigaciĂłn de la misiĂłn -que tambiĂ©n ha investigado el uso de energĂa fotovoltaica, entre otros- pasaba por seguir incidiendo en si hay sesgo de gĂ©nero en la afectaciĂłn sobre el cuerpo de la mujer en esas condiciones que simulaban Marte.
Las tripulantes llevaron a cabo una antropometrĂa antes y despuĂ©s de su estancia en Utah para comprobar los efectos de la misiĂłn análoga con restricciones de movilidad y alimentaciĂłn -sobre todo proteĂna- en la composiciĂłn corporal.
Una de las conclusiones preliminares es que han mantenido su peso y su fuerza, pero en cambio han perdido masa muscular.
Esa y otras investigaciones, han contado, seguirán desarrollándose en una tercera misión Hypatia prevista para el año 2027 con la colaboración de la Fundación "la Caixa".
Tomado de ABC


