El amanecer de la Navidad en el Gran Santo Domingo reveló una postal extraña: calles inusualmente limpias, puertas cerradas y un silencio profundo que generó un intenso debate entre los capitaleños.
Mientras para algunos la Nochebuena de 2025 fue la “más apagada” de la historia, golpeada por la inflación y los horarios de cierre, para otros representó un respiro de orden y seguridad ciudadana sin precedentes.
Villa Juana
En el emblemático sector Villa Juana, el movimiento fue casi nulo. Para residentes como Julio De Oleo, quien ha vivido allí toda su vida, la esencia de la festividad se está desvaneciendo.
“Eran las 12:00 de la noche cuando me acosté y esto parecía un solar. Esta Navidad ha sido la más apagada”, lamentó, recordando años donde la gente inundaba las aceras tras la cena.
Esa misma nostalgia la comparte Alejandro Pérez, quien extrañó el tradicional “chocolatito con jengibre” que solía repartirse en su esquina cada mañana del 25.
Por su parte, María Cristina Almonte atribuyó la baja asistencia en las calles a una cruda realidad económica: “La situación está difícil. Yo siempre hacía una pierna de cerdo, pero esta vez solo pude comprar unas libras de pollo. Gasté casi 10,000 pesos mal contados para seis personas y solo por dos días”.






